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La ONC pide la dimisión de la directora ejecutiva de SEO / BIRDLIFE por su deriva radical

La Oficina Nacional de la Caza, la Conservación y el Desarrollo Rural (ONC) considera que es imprescindible la dimisión o, en su caso, cese inmediato de la directora ejecutiva de SEO / Birdlife, Asunción Ruiz, por ser la máxima responsable de la deriva radical que ha tomado esta entidad en los últimos años y que se concreta, entre otras cosas, en sus continuos ataques al sector de la caza.

La ONC cree que la historia de esta entidad ecologista no es compatible con el camino emprendido, que ha hecho que SEO haya dejado a un lado los criterios científicos y técnicos de los que siempre había presumido para, simplemente, dejarse llevar por una corriente radical animalista que provoca continuos enfrentamientos con otros sectores y que está acabando con su credibilidad. Esto es aún más grave en el caso de una organización que, como SEO, fue fundada por cazadores y que a día de hoy no responde a los principios con los que nació.

Por eso, la ONC está convencida de que ha llegado el momento de que la directora ejecutiva de SEO de un paso atrás y presente su dimisión, permitiendo que la entidad retome la senda de la lógica, de la apuesta por el consenso y de la defensa de la conservación de la naturaleza desde una visión global. En caso de que Asunción Ruiz no dé este paso, la ONC pide a los socios de la entidad que tomen cartas en el asunto de manera inmediata, ya que se está poniendo en grave riesgo la habitual colaboración del sector cinegético con diferentes miembros de SEO.

En cuanto a los hechos que justifican esta petición de la ONC, hay que recordar que en los últimos años son varios los casos en los que SEO no ha aplicado esos criterios científicos de los que siempre presume. Más bien al contrario, ha lanzado conclusiones que tienen como objetivo confundir a una sociedad alejada de la realidad de la gestión del medio natural, donde los cazadores y gestores cinegéticos tienen un papel clave en la Conservación de la Naturaleza.

Algunos de los casos más importantes son:

  • Lanzamiento de una encuesta claramente sesgada que pone en cuestión si la caza es compatible con la conservación, dogma ya aprobado por entidades como la Comisión Europea y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, además de otras entidades del ámbito científico y universitario.
  • Mala gestión de la Oficina de Anillamiento. Ante el lamentable funcionamiento de esta entidad, la propia ONC está remitiendo al centro europeo de anillamiento científico (EURING) toda la información de las anillas de aves recuperadas por cazadores.
  • Elaboración del informe “Evaluación del concepto ‘Pequeñas Cantidades’ y demanda de aves para silvestrismo en relación a la aplicación de las excepciones contempladas en la Directiva 79/409/CEE, de Aves“, un documento subvencionado cuyas conclusiones fueron desmentidas por dos profesores de la Universidad de Málaga. Estos profesores aseveraron que “se ha infravalorado el tamaño poblacional de todas las aves en el territorio de España”, y se hizo con el único objetivo de atacar al silvestrismo.
  • SEO se integró en 2015 en la plataforma contra la ley de caza de Castilla-La Mancha, con lo que se convirtió en corresponsable de los comunicados llenos de falsedades y altamente demagógicos lanzados por esta plataforma (como decir que “la ley permitirá cazar perros y gatos de cualquier persona”) sin que se produjera rectificación alguna por parte de esta entidad.
  • Defensa de la prohibición de la caza en los Parques Nacionales a pesar de ser conscientes de que en estos espacios es imprescindible el control de ungulados.
  • Manipulación de las conclusiones de la Convención de Quito asegurando que se había aprobado la prohibición del plomo en las municiones y que se aplicaría en tres años… cuando esa era su propuesta y lo que se aprobó era simplemente una recomendación.

La ONC confía en que los socios de SEO sean conscientes de la gravedad de este asunto y de las consecuencias que puede tener para la organización seguir por ese camino.

SEO EMPRENDE UNA CAMPAÑA ANTICAZA DE NULO RIGOR Y SIN CARÁCTER CIENTÍFICO

 
La Oficina Nacional de la Caza, la Conservación y el Desarrollo Rural (ONC) lamenta que SEO Birdlife haya dado un paso más en su campaña anticaza con el lanzamiento de una encuesta de nulo rigor y sin ese carácter científico del que suele presumir esa entidad. Así, SEO ha perdido una gran oportunidad para abrir un debate real sobre la caza en España. Por el contrario, la encuesta que ha lanzado a través de su web se basa en cuestionar si la caza es compatible con la conservación, un debate que en 2016 debería estar superado una vez que entidades como la Comisión Europea y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza ya se han pronunciado a favor de la caza como herramienta de conservación. 
 
SEO ha anunciado a bombo y platillo la apertura de lo que denominan “proceso participativo”. Una suerte de encuesta breve, con preguntas capciosas, cargada de apriorismos y que trata de auto legitimar su cuestionable labor en España. Y es que el sondeo está cargado de demagogia simplista. Tanto que en esa misma línea se podría incluir una pregunta sobre si es razonable seguir dando ayudas millonarias a las entidades autodenominadas animalistas mientras millones de personas pasan hambre en el mundo. Simple y pura demagogia. 

Ciertamente, la forma en la que están planteadas la mayoría de las preguntas, como el enorme peso que se le da un informe supuestamente científico de SEO y a sus conclusiones anticaza, configuran una encuesta sin las mínimas bases estadísticas ni técnicas, aparentemente conducida hacia unos resultados  concretos y que, una vez más, busca el enfrentamiento entre sectores. Es por ello que su resultado no tendrá ninguna relevancia más allá de justificar la postura anticaza que viene manteniendo SEO en los  últimos años.  

Esa postura, apoyada en una falta de rigor disfrazada de pseudociencia, no es algo nuevo. Ya en 2015 se destapó el conocido como ‘silvestrazo’, un estudio crítico con esta actividad por el que SEO cobró 60.000 euros de fondos públicos y cuya falsedad fue demostrada por dos profesores de la Universidad de Málaga.

Para la Oficina Nacional de la Caza se trata simplemente de un paso más en la radicalización anticaza de una entidad que –no lo podemos olvidar- fue fundada por cazadores. Pero para conocer el campo hay que estar en el campo, y es muy difícil hablar con propiedad de la caza y del mundo rural desde entornos urbanitas, que es donde ahora se mueve SEO. 

La caza es una actividad que a día de hoy es más necesaria que nunca para, entre otras cosas, gestionar adecuadamente poblaciones silvestres, ya que vemos problemas en entornos urbanos con especies como el jabalí, el lobo y el meloncillo a los que las entidades ecologistas no ofrecen soluciones viables y realistas. La caza es actualmente una herramienta de gestión insustituible e imprescindible para garantizar el equilibrio de los ecosistemas y la adecuada conservación de nuestro medio. Un ejemplo claro es la recuperación del lince ibérico, un proyecto al que se han destinado en España cantidades millonarias y que únicamente ha funcionado allí donde se ha implicado la gestión cinegética y los cotos de caza. 

La ONC está dispuesta a participar en un debate plural, abierto, real y realista sobre el sector cinegético cuando sea necesario, algo que, desde luego, no se produce en este caso. Por todo ello la ONC reclama la apertura de un debate sobre el papel de la caza en España que busque sumar y no dividir, que busque el consenso en lugar del enfrentamiento y la imposición. Un debate, en suma, muy alejado de procesos participativos manipulados cuyo resultado es más que previsible antes incluso de que se inicie.

Disparatadas tesis ecologistas

Un artículo de Francisco Beltrán

Recientemente, la Oficina Nacional de la Caza, la Conservación y el Desarrollo Rural (ONC), entidad que engloba en su seno a diversas asociaciones y federaciones pertenecientes al mundo cinegético, publicó un manifiesto en réplica a un informe de cierta asociación pseudoecologista que, por desgracia, nos tiene más acostumbrados a sus desaforadas diatribas anticaza y, por que no decirlo, antitodo, que a sus acciones en defensa de los animales. Que cada vez, mayor número de aquellos que se dicen llamar ecologistas ataquen de forma injusta al colectivo de los cazadores no es ninguna novedad. ¿El motivo?, parece claro: El ecologismo de hoy es un fructífero negocio. 

«El impacto de la caza en España» es el sintomático título del informe que esta asociación ecologista dedica, en otra (¡y van!) provocación más al mundo de la caza.

Indudablemente, la actividad cinegética no está exenta de incumplimientos por parte de algunos de sus practicantes (por cierto, incumplimientos cada vez menos numerosos, dadas las desproporcionadas sanciones que, en algunos casos, sufren estos presuntos incumplidores). Pero es cierto que hay que decir que podemos considerar a la caza como una de las actividades humanas más profusamente regladas, con una vasta y extensa normativa, tanto a nivel comunitario, nacional, autonómico y local.

Que a estas alturas, algunas asociaciones animalistas y ecologistas aboguen por la prohibición de la caza, sin ofrecer alternativa viable alguna, parece una broma de mal gusto. Poner en duda la actividad cinegética, con peregrinos argumentos, alejados de toda lógica y, además discutir el papel de regulador medioambiental que la Caza posee, ahonda, todavía más, en lo descabellado de las propuestas verdes.

Que se pase por alto al casi un millón de practicantes, acusándolos de ser una minoría, o que se manifieste, sin rubor alguno, que la caza sólo se practica por negocio o placer, y sólo por personajes recién salidos de «La Escopeta Nacional» es de una bajeza impresionante, y más cuandos estos libelos provienen de una asociación ecologista que, sorpresa, sólo cuenta con 30.000 afiliados (según datos fácilmente contrastables).

El gran error de Ecologistas en Acción

Santiago Ballesteros. Asesor Jurídico de ARRECAL

Ecologistas en Acción dispara al bando y no duda en rociar del plomo de sus falaces opiniones a actividades como la cetrería, reconocida hoy en todo el mundo e incluso declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad; la caza de la perdiz con reclamo; el conejo con hurón; o la caza de perdices de suelta. En definitiva, que a Ecologistas en Acción, pese a lo que predica en el bis a bis, le parece mal la caza en sí y lanza un órdago a la grande con el objetivo de borrar de la faz de la tierra todo lo que huela a cinegético.

La puntada no la da a tontas y a locas esta asociación ecologista. Tiene un objetivo claro a corto plazo: influir y meter presión al Gobierno regional con la modificación de la Ley de Caza de Castilla-La Mancha. Echar leña al fuego en el que se cuecen los últimos retoques del texto salido a participación pública y que en unos días saltará a la palestra. Aunque a lo mejor no es consciente, es la técnica de caza de esta organización ante cualquier negociación, cualquier procedimiento judicial en el que acusa… presionar antes con la publicación de noticias con que sentarse en la mesa con la Administración o en un estrado cuando ejerce la acusación particular.

Sin embargo, en esta ocasión comete un error mayúsculo, que es quitarse la careta y mostrar que en realidad detrás de las a veces comprensivas palabras en los Consejos de Caza o en los foros de debate, se esconde un odio incomprensible a toda la caza: la de los de la teba y la de los de la alpargata; la de los galgos y la de la rehala; la del silvestrista y la del cazador de trofeos; la del perrero y el montero. En el documento de sesenta y dos páginas que ha publicado no deja títere con cabeza. Y al disparar indiscriminadamente contra todos, lo que hace es que ofende a todos y a todos pone en su contra y une. Por arrogancia, Ecologistas en Acción le hace un roto a la causa del ecologismo en España. La gentes rurales de a pie no distinguen de siglas, ni de anagramas, y meterán en el mismo saco a la asociación A que a la B. Ecologistas en Acción pierde toda su credibilidad al atentar contra la causa general de la caza. He ahí pecado y la penitencia.

El maltrato animal, la crueldad, es la nueva bandera que pretende enarbolar, el nuevo frente a abrir. Ya no es la conservación, pues los argumentos que cuestionan la cinegética desde la perspectiva de la conservación han quedado como algunas de estas organizaciones: trasnochados, hueros, carcomidos y vanos. La realidad se ha impuesto y hoy nadie cuestiona la caza sostenible desde el punto de vista de la conservación. Pregunten en la Comisión Europea o en cualquier Consejería.

Desde la nueva trinchera y la causa del animalismo que rezuma todo su informe, se permiten disparar contra prácticamente todas y cada una de las modalidades de caza. Destaco una vez más que se cuestione la caza con hurón, siendo hoy el conejo una plaga —subrayo la palabra plaga— en muchas comarcas de España. Propongo que Ecologistas en Acción o sus miembros indemnicen a los agricultores afectados por la voracidad de una especie que arrasa si no es controlada. Cuestionar la reducción de las poblaciones de conejos habla por sí mismo y revela ceguera, miopía de aúpa o desconocimiento de la realidad del campo.

Algo parecido sucede con el control de perros y gatos abandonados, cuya población —esto es un dato— es un verdadero problema para la biodiversidad. No es que lo diga yo, lo afirma la comunidad científica. Que yo sepa ni perros ni gatos tienen un problema de población. Antes al contrario, sobran perros y gatos valduendos predando nidos y arrasando con todo lo que pillan en el campo. Privar de la posibilidad de controlar perros y gatos abandonados y asilvestrados a los guardas es condenar a otras especies silvestres a su desaparición: maniatar a los profesionales que trabajan en el campo.

Otra obsesión que se destila en el informe es la de enfrentar a unos colectivos con otros pretendiendo, de forma falaz y alarmante, hacer ver que el senderismo, el ciclismo o la recolección de setas es incompatible con la celebración de monterías o la caza de la perdiz. Falso de toda falsedad.

En definitiva, Ecologistas en Acción no ha tenido en cuenta el culatazo y que este error le retrata para mucho tiempo y le priva de voz autorizada y creíble. Vamos, que Ecologistas en Acción se ha dado un tiro en el pie sin pretenderlo.

Parece mentira

Que nuestra bien amada Junta de Andalucía maneje, para el próximo 2017, un presupuesto cercano a los 30.000 millones de euros (o más exactamente, 29.477), y no sea capaz de dedicar a la Caza nada más que un porcentaje irrisorio, clama al cielo.

Claro, esto se explica por el hecho de que los Cazadores (y Cazadoras, se me olvidaba) no somos gente muy a tener en cuenta. Bueno, que se creen ellos que no lo somos (¡ay, que sorpresa se llevarán!).

Que no haya presupuesto para que la guardería controle las juntas de carnes de las monterías (sí para que haya tres guardas por lince soltado); que el presupuesto íntegro de gasoil se destine a dar por saco al propietario, titular o gestor, en vez de ayudarle en su ingrata tarea; que hagan falta imnumerables informes para mover un papel en esa bendita Consejería de Medioambiente, no es digno de una Comunidad autónoma, como la nuestra, con un enorme potencial cinegético y turístico en temas de Caza.

Es llegar el viernes por la tarde y nuestros campos se limpian de los coches blancos con anagrama verde. ¡Con la inmensa labor que podría ejercer la Guardería en nuestras Monterías!, controlando las juntas de carne y fiscalizando las capturas efectuadas. Así acabaríamos con ciertos orgánicos desaprensivos que tanto daño hacen a nuestro mundo.

Pero es mucho más fácil (y barato) que sólo se dediquen a labores administrativas, a hacer informes vacíos de contenido, a acompañar al político de turno a soltar mochuelos y, eso sí, a vigilar a los linces, no vaya a ser que se pierdan y Europa corte el grifo.

¡Ay!

Francisco Beltrán

Artículo publicado en ABC

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