Artículos de Interés

Disparatadas tesis ecologistas

Un artículo de Francisco Beltrán

Recientemente, la Oficina Nacional de la Caza, la Conservación y el Desarrollo Rural (ONC), entidad que engloba en su seno a diversas asociaciones y federaciones pertenecientes al mundo cinegético, publicó un manifiesto en réplica a un informe de cierta asociación pseudoecologista que, por desgracia, nos tiene más acostumbrados a sus desaforadas diatribas anticaza y, por que no decirlo, antitodo, que a sus acciones en defensa de los animales. Que cada vez, mayor número de aquellos que se dicen llamar ecologistas ataquen de forma injusta al colectivo de los cazadores no es ninguna novedad. ¿El motivo?, parece claro: El ecologismo de hoy es un fructífero negocio. 

«El impacto de la caza en España» es el sintomático título del informe que esta asociación ecologista dedica, en otra (¡y van!) provocación más al mundo de la caza.

Indudablemente, la actividad cinegética no está exenta de incumplimientos por parte de algunos de sus practicantes (por cierto, incumplimientos cada vez menos numerosos, dadas las desproporcionadas sanciones que, en algunos casos, sufren estos presuntos incumplidores). Pero es cierto que hay que decir que podemos considerar a la caza como una de las actividades humanas más profusamente regladas, con una vasta y extensa normativa, tanto a nivel comunitario, nacional, autonómico y local.

Que a estas alturas, algunas asociaciones animalistas y ecologistas aboguen por la prohibición de la caza, sin ofrecer alternativa viable alguna, parece una broma de mal gusto. Poner en duda la actividad cinegética, con peregrinos argumentos, alejados de toda lógica y, además discutir el papel de regulador medioambiental que la Caza posee, ahonda, todavía más, en lo descabellado de las propuestas verdes.

Que se pase por alto al casi un millón de practicantes, acusándolos de ser una minoría, o que se manifieste, sin rubor alguno, que la caza sólo se practica por negocio o placer, y sólo por personajes recién salidos de «La Escopeta Nacional» es de una bajeza impresionante, y más cuandos estos libelos provienen de una asociación ecologista que, sorpresa, sólo cuenta con 30.000 afiliados (según datos fácilmente contrastables).

El gran error de Ecologistas en Acción

Santiago Ballesteros. Asesor Jurídico de ARRECAL

Ecologistas en Acción dispara al bando y no duda en rociar del plomo de sus falaces opiniones a actividades como la cetrería, reconocida hoy en todo el mundo e incluso declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad; la caza de la perdiz con reclamo; el conejo con hurón; o la caza de perdices de suelta. En definitiva, que a Ecologistas en Acción, pese a lo que predica en el bis a bis, le parece mal la caza en sí y lanza un órdago a la grande con el objetivo de borrar de la faz de la tierra todo lo que huela a cinegético.

La puntada no la da a tontas y a locas esta asociación ecologista. Tiene un objetivo claro a corto plazo: influir y meter presión al Gobierno regional con la modificación de la Ley de Caza de Castilla-La Mancha. Echar leña al fuego en el que se cuecen los últimos retoques del texto salido a participación pública y que en unos días saltará a la palestra. Aunque a lo mejor no es consciente, es la técnica de caza de esta organización ante cualquier negociación, cualquier procedimiento judicial en el que acusa… presionar antes con la publicación de noticias con que sentarse en la mesa con la Administración o en un estrado cuando ejerce la acusación particular.

Sin embargo, en esta ocasión comete un error mayúsculo, que es quitarse la careta y mostrar que en realidad detrás de las a veces comprensivas palabras en los Consejos de Caza o en los foros de debate, se esconde un odio incomprensible a toda la caza: la de los de la teba y la de los de la alpargata; la de los galgos y la de la rehala; la del silvestrista y la del cazador de trofeos; la del perrero y el montero. En el documento de sesenta y dos páginas que ha publicado no deja títere con cabeza. Y al disparar indiscriminadamente contra todos, lo que hace es que ofende a todos y a todos pone en su contra y une. Por arrogancia, Ecologistas en Acción le hace un roto a la causa del ecologismo en España. La gentes rurales de a pie no distinguen de siglas, ni de anagramas, y meterán en el mismo saco a la asociación A que a la B. Ecologistas en Acción pierde toda su credibilidad al atentar contra la causa general de la caza. He ahí pecado y la penitencia.

El maltrato animal, la crueldad, es la nueva bandera que pretende enarbolar, el nuevo frente a abrir. Ya no es la conservación, pues los argumentos que cuestionan la cinegética desde la perspectiva de la conservación han quedado como algunas de estas organizaciones: trasnochados, hueros, carcomidos y vanos. La realidad se ha impuesto y hoy nadie cuestiona la caza sostenible desde el punto de vista de la conservación. Pregunten en la Comisión Europea o en cualquier Consejería.

Desde la nueva trinchera y la causa del animalismo que rezuma todo su informe, se permiten disparar contra prácticamente todas y cada una de las modalidades de caza. Destaco una vez más que se cuestione la caza con hurón, siendo hoy el conejo una plaga —subrayo la palabra plaga— en muchas comarcas de España. Propongo que Ecologistas en Acción o sus miembros indemnicen a los agricultores afectados por la voracidad de una especie que arrasa si no es controlada. Cuestionar la reducción de las poblaciones de conejos habla por sí mismo y revela ceguera, miopía de aúpa o desconocimiento de la realidad del campo.

Algo parecido sucede con el control de perros y gatos abandonados, cuya población —esto es un dato— es un verdadero problema para la biodiversidad. No es que lo diga yo, lo afirma la comunidad científica. Que yo sepa ni perros ni gatos tienen un problema de población. Antes al contrario, sobran perros y gatos valduendos predando nidos y arrasando con todo lo que pillan en el campo. Privar de la posibilidad de controlar perros y gatos abandonados y asilvestrados a los guardas es condenar a otras especies silvestres a su desaparición: maniatar a los profesionales que trabajan en el campo.

Otra obsesión que se destila en el informe es la de enfrentar a unos colectivos con otros pretendiendo, de forma falaz y alarmante, hacer ver que el senderismo, el ciclismo o la recolección de setas es incompatible con la celebración de monterías o la caza de la perdiz. Falso de toda falsedad.

En definitiva, Ecologistas en Acción no ha tenido en cuenta el culatazo y que este error le retrata para mucho tiempo y le priva de voz autorizada y creíble. Vamos, que Ecologistas en Acción se ha dado un tiro en el pie sin pretenderlo.

Parece mentira

Que nuestra bien amada Junta de Andalucía maneje, para el próximo 2017, un presupuesto cercano a los 30.000 millones de euros (o más exactamente, 29.477), y no sea capaz de dedicar a la Caza nada más que un porcentaje irrisorio, clama al cielo.

Claro, esto se explica por el hecho de que los Cazadores (y Cazadoras, se me olvidaba) no somos gente muy a tener en cuenta. Bueno, que se creen ellos que no lo somos (¡ay, que sorpresa se llevarán!).

Que no haya presupuesto para que la guardería controle las juntas de carnes de las monterías (sí para que haya tres guardas por lince soltado); que el presupuesto íntegro de gasoil se destine a dar por saco al propietario, titular o gestor, en vez de ayudarle en su ingrata tarea; que hagan falta imnumerables informes para mover un papel en esa bendita Consejería de Medioambiente, no es digno de una Comunidad autónoma, como la nuestra, con un enorme potencial cinegético y turístico en temas de Caza.

Es llegar el viernes por la tarde y nuestros campos se limpian de los coches blancos con anagrama verde. ¡Con la inmensa labor que podría ejercer la Guardería en nuestras Monterías!, controlando las juntas de carne y fiscalizando las capturas efectuadas. Así acabaríamos con ciertos orgánicos desaprensivos que tanto daño hacen a nuestro mundo.

Pero es mucho más fácil (y barato) que sólo se dediquen a labores administrativas, a hacer informes vacíos de contenido, a acompañar al político de turno a soltar mochuelos y, eso sí, a vigilar a los linces, no vaya a ser que se pierdan y Europa corte el grifo.

¡Ay!

Francisco Beltrán

Artículo publicado en ABC

La Fundación ARTEMISAN impulsará en 2017 estudios para la recuperación de especies de caza menor

FUNDACIÓN ARTEMISAN, institución que nace con el propósito de promover la investigación y la comunicación de la caza, así como dar solución a algunos de los problemas que el sector cinegético afronta en España, celebró un desayuno informativo con motivo de su presentación en sociedad. 

Formada por un amplio número de organizaciones del ámbito cinegético como Ademac o Aproca, Oficina Nacional de la caza, Federaciones de Caza de Andalucía, Castilla La Mancha, Extremadura o Castilla y León, y más de 60 empresarios privados, la FUNDACIÓN ARTEMISAN tiene como principal misión el fomento de la investigación con el fin de promover la actividad cinegética sostenible en España.

Por otra parte, la comunicación será el otro pilar sobre el que la FUNDACIÓN ARTEMISAN basará su trabajo con el propósito de poner en valor esta actividad y poder acercarla a una sociedad urbana cada vez más alejada de la realidad del mundo rural.

Según explicó D. José Luis López Schümmer: “La FUNDACIÓN ARTEMISAN surge de la iniciativa de entidades del ámbito cinegético, agrario y ambiental, cazadores, sector industrial armero y de la carne de caza, agricultores y propietarios de fincas privadas de España. Gracias al interés de todos ellos la FUNDACIÓN ARTEMISAN será capaz de desarrollar estudios ayuden a resolver asuntos tan importantes como el declive de algunas poblaciones de caza menor, la interacción de la fauna cinegética con la ganadería o el grave problema de la ‘seca de la encina’ que afecta directamente al futuro de las dehesas españolas, entre otros”.

Entre los proyectos de investigación que la FUNDACIÓN ARTEMISAN desarrollará en los próximos años destacan la realización de un estudio que exponga la realidad de lo que la caza aporta al Producto Interior Bruto de España, informes relacionados con el estado y la conservación del hábitat, con el desarrollo de estrategias de I+D+i en todo lo relacionado con las poblaciones y modalidades de especies y sus enfermedades con el fin de determinar su evolución y situación real. 

“El sector cinegético lleva décadas de invisibilidad ante los medios de comunicación generalistas. Las noticias que trascienden en la prensa no reflejan la realidad de esta actividad en España, ni su contribución a la conservación de la biodiversidad, el desarrollo socioeconómico de su entorno o el arraigo poblacional rural. Desde la fundación queremos impulsar este conocimiento”, añadió elPresidente de la FUNDACIÓN ARTEMISAN.

Por su parte, Luis Fernando Villanueva argumentó que: “La FUNDACIÓN ARTEMISAN aspira a convertirse en la herramienta de todo el sector cinegético español, de forma que los éxitos de este proyecto redunden en el beneficio de todas las asociaciones y cazadores de España. De la misma forma, en la FUNDACIÓN ARTEMISAN pueden participar no sólo asociaciones del ámbito cinegético y del sector privado, sino cazadores de a pie con mínimas cuotas. De hecho, próximamente realizaremos una campaña de captación de fondos con el objetivo de ampliar los presupuestos para la ejecución de los proyectos de investigación”. 

“Este es, sin lugar a dudas, un reto apasionante para el sector cinegético en España en el que entre todos tenemos que poner nuestra máxima ilusión y esfuerzo”, concluyó el Coordinador de la FUNDACIÓN ARTEMISAN.

Sensaciones de un agarre

Artículo de Rubén Duro Izquierdo

Antes de comenzar a escribir estas líneas, creo que es mi deber presentarme ante el lector que desee pasar un rato entretenido leyendo mis humildes palabras. 

Me llamo Rubén y nací en la provincia de Soria hace veinte años. Muchos me considerarán demasiado joven para tener la experiencia necesaria para escribir sobre este apasionante mundo sobre el que gira una gran parte de mi vida, el mundo de la caza mayor, pero yo considero que ya tengo una extensa trayectoria en estos derroteros para poder, al menos, intentar transmitir lo que representa para mi esta afición, lo cual no significa que no me queden todavía miles de cosas que aprender para llegar a ser un buen cazador.

Siempre he estado rodeado del mundo cinegético, mi padre a la vez que mis abuelos y mis bisabuelos han sido siempre cazadores, por lo que como se suele decir “la afición me viene de cuna”. Desde que nací siempre he estado rodeado de animales, trofeos, escopetas, campo… los cuales siempre despertaban en mi un gran interés, pero hay un elemento imprescindible en casi cualquier modalidad de caza que nunca debe faltar, aquel que nunca te falla, que es tu compañero fiel, y que crea en mi un sentimiento de orgullo y respeto, el perro.

Mi padre siempre ha tenido rehala, una rehala de las de antes, compuesta por una veintena de perros atravesados, perros incansables, valientes, con un buen olfato y una buena vista que combinan con una dicha que hacen estremecer el corazón de cualquier montero que se haga llamar como tal, la sensación de verlos correr detrás de un gran venado o un viejo y astuto jabalí no tiene  precio para mí y no la cambio por nada del mundo. 

Pero hoy no he decidido escribir sobre mis perros, he decidido escribir sobre uno de los momentos por los que a uno se le mete en la sangre el veneno de la caza, y este momento es el agarre.

Para los que no están puestos en el tema, un agarre es el momento en el que la pieza a cazar es acorralada por los perros, que la inmovilizan para que así se pueda realizar el remate a cuchillo. Es un momento emocionante que descarga un torrente de sensaciones en tu cuerpo que para alguien que no lo haya vivido, son muy difíciles de explicar pero voy a proceder a intentarlo para aquellos que todavía no han tenido la gran suerte de presenciar uno.

Cada agarre es un mundo, y que yo sepa, no hay dos iguales, sin embargo, todos comparten una serie de características que se repiten en la mayoría de los casos.

Durante el transcurso de la jornada cinegética, que ha sido mejor o peor, más corta o más larga, más dura o más suave, un escalofrío te recorre todo el cuerpo y lo notas otra vez, es otra vez esa sensación, esa sensación que te hace recorrer cientos de kilómetros para ir a cazar, esa sensación que hace que te levantes a horas que para el resto de los mortales son impensables, que te hace soportar largas jornadas de un frio helador o de un calor asfixiante, esa sensación que la mayoría no llega a experimentar nunca pero a mi hace que se me erice el pelo y me lata el corazón a mil por hora... un jabalí se encuentra cerca. No sabes por qué, pero lo sabes, se nota en el ambiente.

Es una sensación difícil de explicar, notas a los perros mucho mas alterados de lo normal y sabes que les ocurre lo mismo que a ti, ellos también notan la cercanía de un macareno, buscan incansables por todos los rincones imaginables y de repente sucede lo que llevas esperando durante apenas cinco minutos pero que a ti te parece una eternidad, escuchas a uno de tus perros comenzar a ladrar, es un ladrido distinto al resto que solo la experiencia te permite diferenciar de otros, y se produce un silencio de apenas un segundo en el que todos, perreros y perros intentamos averiguar la procedencia del mismo.

Cuando ya que por fin hemos logrado encontrar al señor de nuestros montes, el jabalí, todos los canes se dirigen hacia aquel ladrido que les indica que el animal se encuentra en aquella posición, tú los animas emocionado con tus voces, durante todo aquel jaleo de gritos, carreras y adrenalina los ladridos cambian de tono e intensidad, lo que se conoce por los entendidos como “ladrar a parao” y lo oyes, oyes gruñir al ansiado jabalí.

En ese momento te dan igual los kilómetros, los madrugones, el frío, el calor y si llevas dos horas de ojeo o doce, corres como alma que lleva el diablo entre chaparras y estepas hasta llegar al auxilio de tus perros. Tras una fatigante carrera llegas a aquel lugar y ves al animal defendiendo su vida con todas sus fuerzas contra la jauría de perros que, al igual que sus padres y sus abuelos en el pasado, se enfrentan con valentía contra el temido y admirado macareno.

Es una pelea de igual a igual en la que cualquiera de las dos partes puede salir muy mal parado, pero esta vez los perros han ganado y tienen al guarro firmemente sujeto, te acercas sigiloso por detrás, cuchillo en mano, y con cuidado le propinas una certera puñalada en el corazón que hace que el animal pierda rápidamente la vida. Hay que intentar siempre hacerlo de la forma menos dolorosa posible para él, por el respeto que este se merece y que se ha ganado con bravura. 

Notas cómo sus fuerzas se apagan y tan rápido como empezó todo aquel trajín se acaba, retiras a los perros con cuidado a la voz de “muerto, muerto”, compruebas las caras de satisfacción de los canes que ven su trabajo recompensado, los acaricias y compruebas que afortunadamente ninguno tiene heridas graves que un poco de Betadine no pueda curar. Tras indicar el lugar con una cinta roja o arrastrar al animal hasta algún camino cercano para poder aprovechar su carne te vuelves a poner en mano con los compañeros que te han estado esperando y prosigues tu camino, con una cara de tonto que no te la quita nadie mientras revives los momentos vividos y a la vez piensas en la próxima vez en la que podrás presenciar otra vez el ansiado momento en el que tus canes consigan agarrar otro esquivo y admirado jabalí.

 

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