Ya ha llovido desde el lejano junio de 2018, fecha desde la que Pedro Sánchez manda en este país, y desde entonces no recuerdo una medida eficaz o interesante que haya resuelto positivamente algo para la caza o el medio ambiente. Seguro que el legado de su reflejo histórico será el discurso vacío, hueco y embaucador de un político al que el país le importa un pito y lo único que pretende es cobrar. En mi recuerdo, antes de la irrupción del progresismo, los españoles no éramos racistas, ni xenófobos, ni intolerantes con ninguna forma política, ni mucho menos radicales para oponernos a actividades o personas que por su clase practican o fueran aficionados a una de las perseguidas caza, tauromaquia, agricultura o ganadería, arraigadas en nuestra nación como la propia historia. España, en su actual configuración de estado autonómico, viene propiciando hasta el enfrentamiento a una sociedad que el Gobierno llama diversa y plural pero que sin embargo pierde las raíces de sus tradiciones y donde sólo salen beneficiados unos pocos amiguetes.

Entramos de lleno en un año que promete ser, cuanto menos, preocupante. A las amenazas de siempre y que todos conocemos se unen otras nuevas como la comunicación de la Intervención Central de Armas y Explosivos (ICAE) a todas las intervenciones de armas para que extremen su vigilancia y no dejen utilizar las guiadas con licencia D en campos de tiro o la discusión en Bruselas de la ley de transporte animal y en la que, conociendo a nuestros representantes políticos, poco o nada defenderán las enmiendas presentadas por las asociaciones de los distintos sectores afectados. Peligran las rehalas y muchos medios de transporte ganadero si no admiten modificaciones y entran en vigor las restricciones en temperatura, medidas y distancias que ya hemos explicado en otras ocasiones y que no podrán cumplir con la ley.

También vuelven a la carga con la munición de plomo, a pesar de experiencias en países como Noruega que después de prohibir la ha tenido que dar marcha atrás por motivos tan lógicos como la seguridad con las armas, un tema que la Oficina Nacional de la Caza (ONC) lleva tratando desde los primeros coletazos allá por el año 2012. Y tenemos pendiente el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESRPE) y la salida del mismo del lobo. Posturas enfrentadas no por la razón sino por la política y el interés subvencionado de unos pocos contra la ruina económica y el sufrimiento de muchos. Mientras no salga del listado, ni se podrá cazar ni controlar.

Y no podemos olvidar los diferentes modelos de fichas de capturas diarias y precintos digitales que ponen la privacidad y libertad individual y el filtrado de datos a disposición de cualquiera que atente contra nuestro dinero y nuestra identidad. Veremos cuánto tardan Hacienda y los hackers en meternos la mano al bolsillo.

Las administraciones están imponiendo burocracia sin medida. Si queremos continuar cazando tendremos que arrojarnos en el oscurantismo de apps que seguro encontrarán vulnerabilidades hasta ahora impensables. Si actualmente no conocemos qué hacen con nuestros datos y nos sorprenden con una inteligencia artificial capaz de hacernos creer ficciones, ¿Qué harán el todopoderoso Google y sus sistemas de geolocalización? ¿Qué partido tomarán los de la KGB y similares si demostramos destreza en tiro y nos cuentan las piezas que cazamos?

Deberíamos exigir que los responsables de imponernos este sistema firmaran un documento eximiendo de responsabilidades y vulnerabilidades. En este y en el resto de dispositivos, desconocemos los daños que puedan causarnos, ya que hay muchas estafas y similares de las que nadie se hace cargo. Ciberseguridad e Inteligencia Artificial, malware automático e imprevisible, phishing malicioso…. Los dispositivos móviles se están convirtiendo en bestias demoníacas que desafían a las adicciones humanas y seguro que sufriremos ataques de radicales. Los teléfonos inteligentes son tentaciones para los delincuentes que, desde miles de kilómetros, infectan estos dispositivos.

Conclusión, las obligaciones son más amenazas a nuestra afición. La carrera burocrática y prohibicionista no parece tener límite. Soluciones: mientras Sánchez ordene y mande en España y Rivera esté tan bien colocada en Bruselas, lo tenemos muy j… Y mucho me temo que o nos plantamos y paramos todo o estaremos perdiendo algo más valioso que el dinero: tiempo de caza.

Felipe Vegue. Presidente de ARRECAL

Artículo publicado en la revista Jara y Sedal