Son tantas las normas y leyes que debemos conocer y cumplir como cazadores que hasta el más versado puede caer en el desánimo y tirar la toalla. El rehalero, como cualquier cazador, se encuentra con múltiples dudas que le generan sobre todo ansiedad, no dejando que su afición y oficio transcurra por cauces normales y lo que debe ser un disfrute en libertad en demasiadas ocasiones se transformase en un infierno de dudas y suposiciones. ¿Cuántas noches una inspección en la perrera o un control en la carretera no te ha quitado el sueño, rehalero?
Para muchos una buena jornada puede suponer una tortura alargándose todos los días del año, sujetos como estamos a mil obligaciones e historias, la mayoría poco fundamentadas: cursos de capacitación en transporte y biocidas; obligados en el conocimiento sobre legislación cinegética, transporte y bienestar; vacunaciones, registros, normativa de perros peligrosos, fiscalidad, seguridad social… Normas y más normas que nos suenan a chino: imposibles de cumplir. Me parece de héroes que aun sigan los rehaleros con sus perros sometidos al látigo de infracción, la pena y la sanción. No hay un colectivo tan intervenido y reglado como el de rehaleros.
Las interpretaciones que de algunas disposiciones legales efectúan los controladores del medio y cuerpos de seguridad del Estado, en demasiadas ocasiones, dejan al cazador en la más absoluta indefensión y crean un gravísimo problema, en lo personal y familiar. Muchas intervenciones son carentes de todo sentido y lógica. Precisamente para ayudar a digerir la marabunta de normas y obligaciones de rehaleros y propietarios de perros, ARRECAL lleva confeccionando guías y documentos que hacen masticables y entendibles las cargas que tiene que soportar el dueño de Y lo hace de forma pionera y para todo el sector cinegético, no sólo a los socios que pagan su cuota de pertenencia y saben de la responsabilidad que se adquiere en creer que la unión en lo más importante y necesario. A aquellos que no creen que la unión favorece buscar soluciones también se la ofrecemos. Acompañamos al rehalero y le ayudamos a llevar su pesada cruz de burocracia, sus sanciones, sus imputaciones. Y lo hacemos de la mano de los mejores expertos del sector que gracias a ARRECAL echan una mano cuando, en el pueblo más perdido de Castilla o de Aragón o en el más lejano del país, uno de los nuestros necesita que le asesoren ante una denuncia o una imputación.
El arma del rehalero es el cuchillo de buen acero, pero frente al Código Penal o los expedientes sancionadores los valientes se sienten inermes y necesitan nuestro apoyo. De ahí el empeño de ARRECAL en hacer sencillo lo complicado, dando respuestas a dudas sobre las cuestiones que atañen al devenir de la rehala con guías cortas y prácticas, claras y concisas. Siempre nos ponemos en la piel de un hombre que tiene que realizar miles de kilómetros todas las temporadas. La incertidumbre no puede ser compañera de viaje en todas esas jornadas, así que, junto al botiquín, maletín de documentos, mochila con desinfectante, extintor, zahones, callada, coleto y cuchillo, guías de ARRECAL.
Felipe Vegue. Presidente de ARRECAL y de la Oficina Nacional de la Caza (ONC)
Artículo publicado en la revista Jara y Sedal